Córdoba: fue hallada sin vida una nena de 8 años que sufría abuso sexual intrafamiliar

Eugenia tenía 8 añitos y vivía en Colonia Villa Agüero, un pequeño pueblo de Córdoba. Este fin de semana fue hallada sin vida y con signos de ahorcamiento en su casa. El hecho no trascendió en los medios y existe absoluto hermetismo en la investigación judicial por temor a que la trama oculta de su muerte detone la reacción popular. Y es que se comprobó que Eugenia era víctima de abusos sexuales en el seno íntimo de su familia. Su hermanita menor fue sometida a Cámara Gesell y como resultado de la pericia un medio hermano, de 20 años de edad, fue detenido e imputado por homicidio.

Aunque desde la justicia se intentó instalar la versión poco creíble de un supuesto suicidio, lo cierto es que a tan corta edad no se tienen los elementos cognitivos ni la capacidad para terminar de esa manera con su vida. La falsa hipótesis, de la que partió la investigación de un hecho tan aberrante como este, no hace más que demostrar, una vez más, el rol encubridor de la justicia.

Los abusos intrafamilaires y la muerte prematura de Eugenia no deben circunscribirse a un hecho criminal aislado. Lo cierto es que las denuncias de abusos en la infancia que llegan a la justicia son más o menos recurrentes, pero el tratamiento y destino de estas causas devela responsabilidades políticas de fondo.

Según un informe de Unicef, une de cada 5 niños es abusados en la infancia; el 90% de los abusos se producen dentro el círculo íntimo familiar. Por otra parte, solo el 16% de los niños piden ayuda y les creen. En nuestro país, del total de denuncias que se realizan solo el 1% termina en una condena firme al abusador, el resto de las causas son archivadas.

En los casos en que las madres denuncian los abusos contra sus hijos e hijas, la justicia aplica la figura del falso Síndrome de Alienación Parental (SAP) cuestionando la voz de los niños, tildando de «locas» o «despechadas» a las madres protectoras y desestimando las denuncias. Un paradigma de esta política de encubrimiento fue la condena a Flavia Saganías a 23 años de prisión por el simple hecho de denunciar al abusador de su hija.

Como vemos, se trata de hechos «ocultos en plena luz» como calificó el propio Unicef. En el caso de Eugenia, lo que estremece no es la singularidad del hecho, sino que haya salido a luz en el marco de un régimen político que se esmera por mantener estas atrocidades ocultas bajo un manto de silencio cómplice y encubrimiento.

Durante el confinamiento recrudecieron los abusos intrafamiliares, el cierre de las escuelas y la ausencia las clases presenciales como herramientas de detección de abusos y como ámbitos propicios para blanquear lo que ocurre, no fue suplantada por ninguna medida eficiente que permita la educación sexual laica y científica desde la casa. En esto también incidió la agudización de la pobreza, la ausencia de recursos tecnológicos y la extrema precarizacion laboral de la docencia.

En la provincia del Chaco puede llamar y denunciar a la línea 102, ante casos de abuso. Puede llamar a este número de forma anónima y gratuita, las 24 horas los 365 días del año, por casos de abandono, maltrato, situación de calle u otros tipos de vulneración de derechos de niños, niñas, adolescentes y adultos mayores.

Fuente:prensaobrera.com

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